Carta a Psicólogos
Estimados psicólogos/as,
Quiero escribirles para pedirles, rogarles, hasta quizás ayudarles a no prejuzgar nuestro pronóstico como víctimas de ASI. Y ojalá darles esperanzas de que podemos desarrollar vidas normales y exitosas con la ayuda de ustedes.
Les quiero contar que hace un tiempo, después de un flashback, estaba tan enojada con mi psicóloga porque, según yo, me había ayudado tan poco a sanarme del ASI. Para qué estamos con cosas, la verdad es que no hablaba “nuestro idioma”. El punto es que me di cuenta que yo también era una ignorante en el tema. No sabía qué significaba realmente la palabra incesto, por ejemplo, o qué implicaba un flashback, cómo había que manejarlo o por qué es reparador romper el silencio. En fin, a pesar de esto, también caí en cuenta que ella harto me había ayudado a sanar, a rescatar, a aprender a cuidar y defender a la niñita, a la Piti de cinco, seis, siete….nueve años.
No sé cuándo ni por qué empecé a romper el silencio, no lo tengo claro. Sé que llegué a terapia por otros motivos y que en algún minuto comenzamos el trabajo intenso con la Piti. La visualizamos, le hablamos, la cuidamos, la regaloneamos, le enseñamos a crecer, a decir que no, a gritar no. Si bien maduró a golpes, anticipadamente, descubrimos que se convirtió en una mujer con un taller completo de herramientas para vivir esta vida y para educar a su hijo, para formar familia, para ser pareja, para hacer empresas, para enseñar relaciones humanas e incluso para prevenir el ASI. Se convirtió en una mujer increíblemente intuitiva, en todo, en los negocios, con las personas, con las situaciones; es analítica, llega a sabias conclusiones luego de un par de observaciones. Es resolutiva, lleva a cabo lo que concluye sin esperar que la vida pase. Esto la lleva a tener pequeños y grandes éxitos que hacen de su vida una experiencia feliz de bienaventuranza.
Como dice una amiga, como ex-niñas abusadas, somos terriblemente resilientes, creativas y luchadoras como para haber sobrevivido, haber creado vidas de bien, para levantarnos todos los días con fe, con esperanza
Creo que uds cuentan con todo lo necesario para poder rescatar a los pequeñitos y pequeñitas que han pasado por esto. Me encantaría tener la oportunidad de ayudar y cambair vidas que uds tienen. Pero por favor, escuchen primero, sobre todo a los niños y niñas, respeten sus ritmos y pongan de lado los vuestros, de adultos, o sus propias expectativas de cómo debe darse la sanación, la resiliencia, el perdón (o no) con nuestros agresores (si es que están vivos, no en mi caso, afortunadamente)
Por favor, no se paralicen ante el horror de los hechos y eleven sus expectativas: la terapia no es pegar trozos quebrados de seres humanos sino proponer el mejor camino posible de construcción de una vida espléndida ojalá, y que a nosotras y nosotros nos haga sentido (aunque a uds a veces no se los haga tanto). Tengan paciencia. No hagan juicios porque aunque no los digan, podemos leerlos en sus caras, y recuerden que cuando éramos niños y niñas, aprendimos mucho sobre leer claves silenciosas para poder sobrevivir y protegernos (aunque tal vez jamás logramos con éxito detener los abusos)
Basta, basta, por favor, de hacernos verbalizar más dolores de los que podemos escucharnos a nosotros mismos contar. Y basta de insinuar y eso lo he escuchado en demasiadas sobrevivientes, que hayamos tenido parte en lo que nos pasó. No se centren en preguntarnos cómo, dónde, cuántas veces ocurrió y menos, si “sentimos algo” o quizás hubo algo en nosotros que el abusador malentendió como permiso para abusarnos. Muchas veces antes de que nosotros digamos nada, nos señalan que era “normal” sentir placer pero “no era nuestra culpa”….. por favor esperen, aunque seamos adultos, a que estemos preparados para conversar o seamos nosotras quienes preguntemos primero. Si uds parten con estas afirmaciones, es sólo culpa lo que se siente de este lado, aunque racionalmente sepamos que no, es inevitable sentirla.
Por favor, tampoco insinúen, no en la terapia, siquiera por escrito, en columnas, libros o artículos que uno se encuentra por ahí, que el abuso está condenado a repetirse, o que las madres que fuimos abusadas de niñas, podemos tener menos habilidades parentales o una ceguera para ver abusos en nuestros hijos. Puede que las investigaciones digan algo así, pero tengan más delicadeza en cómo usan sus conocimientos. Verlos en la tele hablando de estas cosas, muy académicos, pero sin pensar que estamos las víctimas del otro lado, así tengamos 40 años, es muy duro y demoledor. Nos afecta. Nos duele
Yo admiro su profesión, pero también me doy cuenta que hay mucha gente no preparada, abuso parece que no se ve en la universidad, y los estudios de postgrado, no creo que basten para entender algo tan complejo, o para ganar sensibilidad automática, o empatía. Sobre todo pienso en la terapia con niños porque también uno escucha cada cosa que cuentan los padres, y desde el más humilde sentido común, no se entiende lo que algunos de sus colegas están haciendo con los más chicos.
Una vez escuché una historia de un profesor que llegó a hacerse cargo de un curso de alumnos flojos, desinteresados en los estudios y con un nivel intelectual más bien bajo. Cuando llegó al colegio, el director le presentó el curso como de alumnos superdotados, por lo que el profesor trabajó durante todo el año como si así lo fueran. Resultó que fue el curso con mejor rendimiento y mayores progresos de todo el colegio. El director confirmó con esto que las expectativas del profesor eran lo que motivaban los resultados en los alumnos. Traten a sus pacientes como “superdotados”. De alguna forma yo he llegado a agradecer todo lo que he pasado y, si bien me hubiera gustado que mi niñez hubiera sido diferente, no la cambiaría, no sé de qué otra forma hubiera aprendido a ser lo que soy…. y me gusta quién soy, me quiero, trato de cuidarme y de cuidar bien a mi hijo y eso me llena de orgullo. Estoy muy agradecida de la ayuda que mi psicóloga me dio, y gracias a ustedes también, si son como ella. C.G.